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viernes, 11 de noviembre de 2011

Un debate descafeinado

Me dio la sensación de que el país vivía una de esas noches de Clásico en las que el planeta se divide entre madridistas y culés. Un compañero me dijo que lo vivió con pizza y copita de rueda. De todas formas no me lo imagino gritando por la ventana algún tanto. Porque no hubo.

No creo que fuera un mal debate. Pero las circunstancias actuales, por complicadas que sean no podían dar un cara a cara más definido, interesante para la audiencia. Por un lado, un Mariano Rajoy al que las encuestas dan por vencedor con una holgada mayoría, que quizá o muy probablemente, llegue a ser absoluta. Es decir, lo tiene todo ganado de antemano. De lo único que se tenía que preocupar era de no decir lo que en realidad va a poner en práctica a partir del día 21. Su programa, el del PP que quedó en evidencia durante la emisión no deja en claro qué tipo de medidas va a llevar a cabo: Es todo generalidad, o en el peor de los casos, ambigüedad. Por tanto, Mariano debía preocuparse de no calentar a electorado contrario que va a confiar en él. Es decir, no meter la pata para que el decepcionado electorado socialista le siga votando, o se quede en su casa. 
Por su parte, Rubalcaba lo tenía más complicado. Se presenta a las elecciones con el brutal lastre de la gestión de Zapatero y, pudiendo ser el mejor candidato posible, las encuestan le auguran el peor resultado socialista en 20 años. Por tanto, su cometido era el de calentar la lengua de Mariano para encender al voto ausente y por otro lado, encenderlo él.

Nada más comenzar la contienda se vieron a las claras las tácticas de ambos jugadores. Mariano evitaba problemas, no esclarecía su programa y dejaba pasar el tiempo, con pausas, hablando lentamente y gustándose en sobreadjetivar oraciones vacías. No dio una sola propuesta clara, concreta y concisa en materia económica en toda su media hora de intervención. Por su parte, el candidato socialista comenzó trabado e incisivo, preguntando al contrincante por las ambigüedades del programa que deja en la sombra ciertas dudas, como el copago en sanidad o una reforma del sistema de subsidios por desempleo; si se va a rebajar el IVA o si se van a suprimir a las PYMES de las negociaciones colectivas. Además, propuso una reforma del ICO, propuso el impuesto a la banca, al empresario con beneficios altos, al gran patrimonio y el pacto europeo de recuperación, alargándolo en el tiempo. Por tanto, considero que en primer bloque estuvo mucho mejor el candidato socialista, pero le lastran 4 años de de desempleo salvaje. Sin ello y acabando el debate ahí, hubieran hecho falta encuestas exprés.

El segundo bloque fue más sosegado. Casi aburrido. Se tiraban los trastos a la cabeza. Política de patio de colegio. Hacían la cobra y el final fue de risa, mostrando su apoyo pase lo que pase el día 20.

Hay que hacer un doble análisis del debate. Uno, con el supuesto de unas encuestas que dieran un resultado incierto. De ser así, Mariano habría salido muy mal parado. Pero la realidad es otra. Me atrevo a decir que ganó Rubalcaba, pero a la vez perdió porque solo le valía perder por KO. Tuvo que haber abierto en canal a Mariano y se limitó a dejar en evidencia su programa y darle un par de azotes. Rajoy salió vivo por lo que, pese a estar por debajo del candidato socialista (previsible), salió indemne de una presumible carnicería. Esto hace que su derrota se más una victoria. Aun no se explica como salió vivo del Palacio de Congresos. Esa noche se vio presidente. Mediocre. Pero al César lo que es del César.

Rubalcaba salió como líder de la oposición y le queda una semana para mitigar la mayoría que las encuestan dan al PP. Me parece muy interesante cómo va a ser su rol en la oposición. Constructivo, para variar, o destructivo. Pase lo que pase, van a ser 4 años muy interesantes desde un punto de vista analítico.

Y no quería terminar sin mencionar a los partidos no representados en el debate. Entiendo su queja. Sin embargo el debate se concibe para los dos principales presidenciables duela a quien le duela. Ni Cayo Lara, ni Rosa Díez, ni Erkoreka van a ser presidente (seamos sensatos, por favor). Son necesarios, si. Presidenciables, no. Por tanto, no entendería su presencia en un debate como el del lunes pasado. Hay quien se queja de que el lunes perdió la democracia. No creo que haga falta tanta demagogia. Es como decir que una liga sin Barça y Madrid, no es liga. Sí lo es, pero menos. Me parece bien un debate a dos. Y al margen, los debates que hagan falta con quien haga falta. Pero los presidenciables están por encima del resto y pese a quien le pese, lo legitima su representación parlamentaria

Por eso, el miércoles en TVE se hizo un debate a 5 para que todas las voces puedan ser escuchadas. Y en este sentido si quiero quejarme de la ausencia de UPyD. Muy seguramente el 20N se convierta en la 4ª (si no la 3ª) fuerza del país. No entiendo el miedo de la prensa en general y de la nacional en particular en dar voz a un grupo que hace del raciocinio más elemental, la bandera de su programa electoral. Tanto quejarnos de bipartidismo y seguimos poniendo zancadillas a abrir el campo. Y por cierto, Rubalcaba tendió la mano a reformar la ley electoral para abrir la representación a sabiendas de que su bipartidismo no va a salir bien parado. No creo que salga adelante.

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